Historia del té (II)

El lujo del té

Cuando los portugueses y holandeses importaron por primera vez el té a Europa, Shakespeare solo tenía 6 años. Aunque la estrecha relación de Inglaterra con el té no comenzó hasta 1662, cuando el rey Carlos II se casó con la princesa portuguesa Catalina de Braganza. La nueva reina de Gran Bretaña siempre había amado el té y lo trajo consigo como parte de su dote. Ella comenzó a servir el té a sus amigos aristócratas de la corte, y esta bebida exótica se extendió rápidamente entre la aristocracia.


Sólo los ricos podían permitirse el lujo de beber té. El precio del té equivalía al salario de un mes para un trabajador. Por lo tanto, el consumo de té se convirtió en una práctica muy elitista. De acuerdo a una revista de Londres en la década de 1740, costaba más mantener una mesa de té que mantener a dos niños y una enfermera. Ser capaz de servir y beber té con elegancia era una habilidad con un marcado estatus social que indicaba una buena educación. Muchas pinturas del siglo XVIII mostraban a ricas familias de ingleses y holandeses tomando el té.

La invención del té negro

Hasta mediados del siglo XVII, todo el té producido en China era té verde. Frente a la demanda exterior de este producto, los cultivadores chinos descubrieron que podían conservar las hojas y evitar su fermentación secándolas al aire y después detener la descomposición natural mediante la cocción de las mismas. Este recién inventado té negro conservaba su sabor y aroma por mucho más tiempo que el tradicional té verde. Además se conservaba mucho mejor a la hora de realizar el largo viaje a través de caravanas, mares y océanos. La familia real británica constituyó entonces la Compañía de las Indias Orientales a la que otorgó el monopolio de todo el comercio en Asia, India, Rusia y África oriental. La sociedad de inversión tenía el derecho de adquirir territorios, acuñar moneda, mantener ejércitos y fortalezas, sancionar a los infractores, formar alianzas extranjeras y declarar la guerra en nombre de Gran Bretaña. La Compañía de las Indias Orientales se convirtió en el monopolio más poderoso que el mundo haya conocido... y tenía al té como su producto de comercio principal. La British East India Company cambió el mundo.  Convirtiendo Hong Kong, Singapur y la India como colonias británicas, fue el comienzo de una economía global dando origen a las primeras guerras del té.

Las Guerras del Opio

Como el consumo de té aumentó y las exportaciones de Gran Bretaña no podían mantener el ritmo de la demanda... hasta que se descubrió el opio. La sed insaciable de té para occidente fue sustituida por una nueva adicción: el opio. El contrabando británico de opio chocaba con los intereses chinos para imponer sus leyes contra el comercio de opio. Hasta 1839 punto en que las tensiones entre China y Gran Bretaña desembocaron en un conflicto bélico, a raíz de que un funcionario chino arrojó al mar 20.000 cajas de opio. Un año más tarde, Gran Bretaña declaró la guerra a China y China, como represalia, estableció un estricto embargo sobre las exportaciones de té.

Plantaciones de té en la India

Antes del comienzo de las Guerras del Opio China tenía dudas sobre sus relaciones con Gran Bretaña. Su sentido de la intimidad era tan extremo que el gobierno chino consideró incluso su lengua nacional como secreto de Estado, de manera que los comerciantes que enseñaban su lengua a los extranjeros eran castigados con la muerte. Las dificultades para el comercio con China obligaron a Gran Bretaña a explorar otras alternativas para hacer crecer su propio té.

La India se postuló como un lugar prometedor para las nuevas plantaciones de té debido al clima favorable y la altitud. Además, los exploradores descubrieron nuevas plantas autóctonas de té en Assam en 1823. El té nativo de la India tenía un sabor completamente diferente - mucho más fuerte que de los tés chinos-. Pero los europeos se adaptaron rápidamente al nuevo sabor del té, añadiendo leche, azúcar, así como otras especias como la nuez moscada, el jengibre y la menta, para templar el amargor.

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